Estrena ropa usada
El ahorro y el consumo responsable impulsan el negocio de segunda mano
España se suma a esta moda décadas después que otros países europeos
Elisa Silió 7 OCT 2013 El País
Comprar ropa usada en el Camden Market londinense o en las pequeñas tiendas de segunda mano del East Village neoyorquino ha sido uno de los entretenimientos favoritos de muchos turistas españoles desde principios de los ochenta. Sin embargo, hacerlo en España era visto como un signo de pobreza. Una percepción que ha ido cambiando a lo largo de los últimos años, de la mano de la crisis (el ahorro ronda el 75%) y de una creciente concienciación de los ciudadanos que, cada vez más, apuestan por la segunda mano como opción de consumo responsable y menos contaminante.
La ropa reciclada empieza a convertirse en una alternativa más de
consumo, carente de cualquier estigma, y en un floreciente negocio para
algunos emprendedores. Lo saben bien los dueños de Percentil.com, una tienda online de ropa infantil que nació hace apenas un año y ya cuenta con 25 empleados que han gestionado unas 130.000 prendas.
Percentil.com y Parabebes.com, un portal de compraventa de productos usados y servicios, encuestaron este verano a 1.899 padres sobre la compra de artículos de segunda mano. Un 36% de las familias —muchas más de lo que imaginaban— habían adquirido productos usados para sus hijos en alguna ocasión. Otro 40% aseguró que compraría si existiesen garantías de calidad y se pudiesen devolver las prendas defectuosas. La mitad de quienes mercaban abogó por el consumo responsable y el respeto medioambiental, y aseguró “presumir” de comprar de segunda mano. De ahí que los promotores de ambas firmas estén convencidos de que su negocio seguirá floreciendo aunque la economía se recupere.
Percentil.com y Parabebes.com, un portal de compraventa de productos usados y servicios, encuestaron este verano a 1.899 padres sobre la compra de artículos de segunda mano. Un 36% de las familias —muchas más de lo que imaginaban— habían adquirido productos usados para sus hijos en alguna ocasión. Otro 40% aseguró que compraría si existiesen garantías de calidad y se pudiesen devolver las prendas defectuosas. La mitad de quienes mercaban abogó por el consumo responsable y el respeto medioambiental, y aseguró “presumir” de comprar de segunda mano. De ahí que los promotores de ambas firmas estén convencidos de que su negocio seguirá floreciendo aunque la economía se recupere.