viernes, 8 de enero de 2021

esclavitud infantil

10/06/2013 - www.teinteresa.es


  • La esclavitud infantil sigue vigente en todo el mundo, donde 400 millones niños trabajan todavía en condiciones infrahumanas por un salario indigno. Cada uno de ellos arrastra una historia de dolor y sufrimiento, con el común denominador de haber sido arrancados de su tierna infancia para enfrentarse al lado más oscuro de la existencia.


Nora ahora tiene 22 años y las carencias que ha tenido a lo largo de su vida dejan en evidencia que no se ha desarrollado correctamente. De muy niña, cuando su madre murió, se sintió abandonada por su padre, quien jamás se interesó por ella.

Un día, una mujer apareció en su casa en un pequeño pueblo de Marruecos y se la llevó sin ninguna explicación. Durante tres años la mantuvo cautiva como empleada doméstica, hasta que logró escapar. Sin embargo, el remedio fue peor que la enfermedad. Cuando se reencontró con su padre, éste la envió a trabajar con otra familia en Agadir, cerca de Marrakesch. Nora trabajó en una casa donde realizaba todas las tareas domésticas y cuidaba a los dos hijos de la familia.

Después de esa, trabajó en otras siete viviendas y, cuenta, muchas veces intentaron abusar de ella. “Saben que si nos hacen algo no pasará nada, nadie dirá nada, no habrá juicio, ni quejas…”, explica. 

 

PRETÉRITO INDEFINIDO

REGULAR

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INFINITIVO

















 

 

 

 

IRREGULAR









 


sábado, 12 de diciembre de 2020

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Los cuentos llaman a la residencia.

 

Los cuentos llaman a la residencia

La biblioteca de Soto del Real da un servicio de lectura por teléfono para combatir el aislamiento social de personas mayores que viven solas o en residencias durante la pandemia

Ixone Arana

Madrid - 23 Aug 2020 -El País
Juan Sobrino, bibliotecario de Soto del Real durante una sesión de lectura a residentes.
Juan Sobrino, bibliotecario de Soto del Real durante una sesión de lectura a residentes.

Juan Sobrino, de 48 años, se ocupa de la biblioteca municipal de Soto del Real desde 2006. Hace unos viernes se fue a hacer unas gestiones a Madrid capital, pero eso no le impidió buscar un hueco para entrar en el coche, coger los libros que había preparado para Olvido, una de las residentes de la Residencia Soto Fresnos, y llamarla por teléfono para leérselos. Lo hace todos los viernes por la mañana desde que puso en marcha ‘Cuentos por teléfono', un servicio de lectura para combatir el aislamiento de los mayores del municipio de Soto del Real mientras dure la pandemia.

“Desde 2015 vamos por lo menos una vez al mes a las residencias. Cuando ocurrió esto, con la imposibilidad de acceder dentro, veía que teníamos que darle continuidad de alguna forma porque era más necesario que nunca”, explica el bibliotecario. “Ahora en vez de ir una vez al mes, les leemos por teléfono una vez a la semana”, añade. Para ello, cuenta con la ayuda de varios voluntarios. Cada uno de ellos, llama y lee siempre a la misma persona, de modo que se cree un vínculo entre ambos y conozcan sus gustos para saber cómo acertar con las lecturas. En teoría son sesiones de 20 minutos, pero suelen alargarse si notan que el oyente está animado.

Actualmente dan el servicio a ocho mayores de dos de las tres residencias del municipio, la de Soto Fresnos y la residencia Sierra-Madrid. Además, una vecina del municipio también ha solicitado el servicio. “Es una persona muy lectora que ahora tiene problemas de visión y le cuesta mucho leer. Está en casa y se apuntó”, cuenta Sobrino.

Este jueves ha tenido su segunda sesión con Chus López, residente en Sierra-Madrid. Tiene 69 años y hace tres que vive en la residencia. “Me gustan mucho los libros de amor”, asegura. Chus confía en el criterio del bibliotecario, de quien dice que “siempre elige bien”, pero echa en falta sus visitas presenciales: “es mejor porque les vemos, aplaudimos y cuando termina la lectura nos tomamos algo con ellos”. 

Sebastián Badosa, de 65 años, lleva siete sesiones leyendo a Fernando. “Me ha contado ya toda su vida, a veces más que escuchar lo que quiere es hablar”, asegura riendo. Así ha descubierto, por ejemplo, que Fernando estuvo en uno de los últimos reemplazos que fueron al Sáhara durante la mili, allá por el año 1974. “Para hacérselo un poco más atractivo estoy buscando escritos y reportajes que tengan que ver con eso. Curiosamente encontré uno de un periodista catalán que estuvo en esos reemplazos y ha escrito artículos y libros de ello. Se los estuve leyendo y le encantó”, sostiene el voluntario.

De hecho, aunque la iniciativa tenga el nombre de ‘Cuentos por teléfono', Sobrino insiste en que se hacen todo tipo de lecturas en función de los gustos de la persona: relatos cortos, adivinanzas, refranes y textos que puedan resultar terapéuticos para ayudar a los residentes a pensar y recordar experiencias. Es una manera de que personas como Olvido, recuerden. “Le leo mucha poesía porque le gusta mucho. Cuando le leo poemas de Machado, me empieza a contar sobre los sitios que recuerda. Los paisajes, el Madrid antiguo, los sitios a los que iba, los barrios. La lectura es una excusa más para hablar de esos temas que van surgiendo al hilo de la lectura”, aclara.

Entre su repertorio poético hay obras como Romancero gitano, de Federico García Lorca, y poemas clásicos de Antonio Machado o Gloria Fuertes. Pero también apuesta por poetas jóvenes, como David Minayo, Rosa Berbel o Ben Clark. En cuanto a narrativa, sus libros favoritos para leer a las residentes son Un lugar en el bosque, de Jorge Bucay, Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo, y El primer trago de cerveza, de Philippe Delerm.

Los cuentos llaman a la residencia.

domingo, 22 de noviembre de 2020

viernes, 20 de noviembre de 2020

El alma provisional del Caribe

 

El alma provisional del Caribe

Los parámetros europeos son a veces insuficientes para comprender la realidad del trópico

 

MAURICIO VICENT El País

 

La Habana 15 OCT 2005 

 

Dejemos por un momento la política: es imposible entender Cuba y a los cubanos fuera de su contexto caribeño. A esta región, es sabido, llegaron en tromba españoles, ingleses, holandeses, franceses; y con ellos, africanos esclavos, tan diversos como los europeos, traídos de Congo, de Nigeria, de Angola, en el Atlántico, y también de los puertos de Zanzíbar y Mozambique, en el océano Índico. En apenas cuatro siglos se reunieron en esta isla de extensión un poco mayor que Andalucía, indios precolombinos, negros, blancos y también una importante emigración china. Este ajiaco de razas y culturas, batido por la fuerza del mar y de los huracanes, es el fundamento del Caribe: mezcla, explosión de colores, provisionalidad, humo de tabaco, pulsiones, fantasía, magia negra.

Hace algún tiempo, antes de comenzar una entrevista sobre música, el escritor colombiano Gabriel García Márquez me pedía "aparcar" el "eurocentrismo" si en verdad quería comprender algo. Se asombraba Gabo de que a los europeos nos asombrara tanto el realismo mágico: "Para nosotros es realismo simplemente, sin adjetivos".

Según el premio Nobel, "los europeos, y sobre todo los cartesianos, han creado unos márgenes para la realidad tan estrechos que lo que no cabe dentro de eso, no lo creen, consideran que es totalmente inverosímil, y aun cuando lo están viendo les queda al menos la sospecha de que no es así". "En el Caribe", afirmaba, "no existen esos límites, nosotros creemos que la realidad va muchísimo más allá de las fronteras que les han puesto los europeos".

Otro Nobel de Literatura, Derek Walcott, también caribeño, ha intentado explicar cómo en esta parte del mundo "el tiempo está influido por la ausencia de estaciones". "Vivimos en un eterno verano. La idea del fin, la idea de la muerte, la idea de la historia, todo está influido por esa irrealidad del calendario. Nosotros no dividimos, y esto hace que nuestra actitud, nuestra forma de vida sea más exuberante, más alegre. La idea europea de lo que es ilógico, del tiempo, en definitiva, de la historia, no es aplicable a nuestro contexto, a la geografía y a la historia del Caribe".

Tanto Walcott como García Márquez vienen a advertir de que cuando desde Europa nos acercamos a la realidad caribeña, muchas veces lo hacemos con prejuicios, tratando de aplicar patrones europeos a circunstancias que se nos escapan. En la literatura es evidente el desfase. A los de por acá les es mucho más fácil creer que por una maldición de familia alguien nazca con rabo de cerdo, o que un esclavo acorralado puede convertirse en pájaro para huir de sus persecutores. Y lo mismo pasa con la vida.

En Cuba, que es Caribe al cuadrado, con socialismo y partido único incluidos, un ministro de Relaciones Exteriores recurre a la brujería para entrar al politburó del Partido Comunista, por definición marxista-leninista y ateo, y nadie se sorprende. Del mismo modo, vivir en una región que es azotada periódicamente por huracanes y por tormentas sociales de fuerza no menos devastadora, genera una psicología peculiar. En el Caribe y en Cuba, donde la temporada ciclónica comienza en mayo y el peligro no se esfuma hasta noviembre, siempre estás a expensas de perderlo todo, si no es este año puede ser el próximo. No depende de uno evitarlo.

Esto afecta tanto a las personas como a las políticas de Estado, y hace que en toda planificación se deje un margen amplio a la improvisación. Que se viva el momento presente como si fuera el último, sin preocuparse demasiado de mañana. Por un lado, esto es fuente de fuerza: siempre hay que estar listo para empezar de cero sin que ello signifique el fin del mundo. Por otro, es debilidad: hace que la gente se conforme y se acomode a lo que venga, como si fuera imposible tratar de cambiar la realidad, y tampoco mereciera la pena protestar, ni intentarlo.

Cuba es una isla en el Caribe. Las islas de las Antillanas, y también México, Belice, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Colombia y Venezuela comparten ese mismo mar, en el que todo es provisional aunque nada cambie en cincuenta años. Con independencia de valoraciones éticas o políticas sobre el sistema de un determinado país, lo que dicen García Márquez y Walcott es que para comprender el alma del Caribe hay que aprender a mirar la realidad de otro modo. No se trata de justificaciones, es una cuestión de perspectivas.

 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Invitadas, invitados

 Invitadas, invitados 


La nueva exposición del Prado no se limita a descubrir obras ocultas de mujeres, sino cómo se han visto reflejadas en el arte 

https://www.museodelprado.es/actualidad/multimedia/invitadas-recursos-para-la-visita/b63d18a1-246f-49dc-d350-a8e26c944b16?n=1#galeria