Alma mía sola, siempre sola,
sin que nadie ___________________ tu sufrimiento,
tu horrible padecer;
fingiendo una existencia siempre llena
de dicha y de placer,
de dicha y de placer...
Si yo ___________________ un alma como la mía, cuantas cosas secretas le ___________________ , un alma que al mirarme sin decir nada me lo ___________________ todo con la mirada.
Un alma que ___________________ con suave aliento, que al besarme ___________________ lo que yo siento, y a veces me pregunto qué ___________________ si yo ___________________ un alma como la mía.
Antes, cuando los pescadores europeos capturaban un pescado, demasiado pequeño o de una especie diferente a la que tenían como objetivo, lo echaban por la borda. Ahora, ya no devulven al mar las presas accidentales. La reglamentación ha cambiado.
Johan Grahn es sueco y lleva en este oficio treinta y cinco años. "Soy una especie de lobo solitario. Me encanta la mar y la pesca. Soy pescador desde 1984", nos cuenta a bordo de su pesquero.
Querría sujetarte las mañanas Hacer malabarismos con tu voz y con mi voz Querría abrirte todas las ventanas Para que nos ___________________ la brisa del mar en el colchón Querría festejar tus alegrías Sufrir tus melancolías Y besarte en el corazón Querría guardar esta melodía y escribirte una canción con todo lo que querría
Si yo ___________________... Si me ___________________... Si me ___________________... Si el cielo ___________________... Te diría que pierdo las ganas de odiar si acomodo mis pasos a tu caminar Y que el mundo contigo se ve menos enfermo Que ya es primavera en el Corte Inglés Que he pedido una caña y me han puesto tres Que va a ser que se ha puesto de moda el amor otra vez
Querría traducirte la mirada Pararme en tu parada y plantarme en tu jardín Y protagonizar tus carcajadas Y que mis madrugadas ___________________ todas para ti Querría salpimentarte los días Rebuscarte las manías y darle armonía a tu son
Querría que toda la poesía se rindiera ante la rima de tu vida con la mía Si yo ___________________... Si me ___________________... Si me ___________________... Si el cielo ___________________... Te diría que pierdo las ganas de odiar si acomodo mis pasos a tu caminar Y que el mundo contigo se ve menos enfermo Que ya es primavera en el Corte Inglés Que he pedido una caña y me han puesto tres Que va a ser que se ha puesto de moda el amor otra vez Que va a ser que se ha puesto de moda el amor otra vez Que va a ser que se ha puesto de moda el amor otra vez
El autor se pregunta en El viento derruido: ¿quién se acordará de quienes viven en el mundo rural cuando desaparezca el testimonio de estas personas?
El libro, reeditado tras su publicación en 2004, es una incursión en la memoria colectiva de los supervivientes del valle de Los Pedroches
Pedro M. DomenePublicada 19/05/2017
El viento derruido. La España rural que se desvanece.
Alejandro López Andrada
El viento derruido. La España rural que se desvanece, de Alejandro López Andrada. El sentimiento de la temporalidad está íntimamente ligado a la fugacidad. El presente, instantáneo e inaprensible, deja siempre esa huella que la memoria trata de perdurar. El recuerdo permite recuperar los momentos efímeros en la medida en que uno con el paso de los años los ha ido asumiendo, y en otro sentido cuando se pretende justificar y comprender en esa media distancia una vez alcanzada la razón, y sobre todo si ya somos capaces de entender el valor que se le otorga a ese tiempo transcurrido y entonces justificamos el por qué de ese lejano ayer. El poeta Antonio Machado proponía un recuerdo próximo al sueño, casi como una adivinanza que nos permitiera recordar y no despertar. Un libro como El viento derruido (2017) comparte buena parte de este proceso y reconstruye ese dibujo que configura la realidad de nuestra memoria, y ahora cuando aparece en una segunda edición desde su publicación original en 2004, con la perspectiva del tiempo se viste de largo en una acertada y no menos curiosa revisión que añade a su fondo editorial la cordobesa Almuzara, tras aquellos primeros pasos que despertaron entonces el interés de Antonio Muñoz Molina cuando calificaba el libro de auténtica “elegía de la naturaleza y el tiempo”.